La necesidad de cerrar ciclos en nuestra vida

La necesidad de cerrar ciclos en la vida, me ha tocado muchas veces como a la mayoría de nosotros, salir de personas y situaciones que nos mantienen estancados y que ya no son beneficiosos para nosotros, si no que se vuelven ciclos tóxicos y muy dañinos.

Cuando hablo de ciclos me refiero a esos procesos de la vida que comienzan, se desarrollan y terminan.

Estos cierres de ciclos suelen ser laborales, de relaciones amistosas, de pareja y familiares, migración y muerte de un ser querido, entre otros.

Aunque en la práctica nada termina realmente, es importante aprender a cerrar ciclos cuando el proceso se agota. ¿Por qué? Para poder seguir avanzando y evitar estancamientos.

¿Te ha pasado que los ciclos más duros son esos donde tú has puesto más empeño, tiempo y esfuerzo para que algo funcione?

Es normal, son estos los que consideramos más dolorosos, difíciles y largos.

¿Cuál es la diferencia entre cerrar ciclos y superar las pérdidas?

Debemos conocer, antes que todo, la diferencia entre cerrar ciclos y superar una pérdida.

Cerrar ciclos importantes en la vida implica pérdidas, tristezas y dolor, pero no tiene la naturaleza repentina o profundamente dolorosa de la pérdida como tal.

Cerrar un ciclo incluye pérdidas, sin embargo, superar una pérdida no implica necesariamente cerrar un ciclo.

«Un gran error es destruir tu presente recordando un pasado que no tiene futuro».

-Autor anónimo-

El cierre de ciclos incidirá directamente en lo que haremos en el futuro.

Si éste sigue estando abierto, interferirá directamente con nuestro progreso personal.

A continuación, te daré una ruta para cerrar ciclos:

 Lo primero es SOLTAR.

Los seres humanos tendemos a aferrarnos a lo que conocemos, aunque a veces puede ser negativo. El hábito es una fuerza poderosa que hace que nos mantengamos en la inercia. Parece que es más fácil algo malo conocido que emprender algo nuevo y descubrir otras cosas más positivas y agradables para nuestra vida.

Por eso nos resulta tan difícil cerrar ciclos. Nos resulta doloroso o impensable salir de nuestra zona de confort, las novedades nos dan inseguridad.

Lo segundo es DEJAR PASAR LAS COSAS.

Un ciclo se cierra cuando el proceso se completa y solo quedan restos de él. Esto lo podemos hacer solamente de forma consciente.

Puede que ya no tengamos a qué aferrarnos, pero mentalmente seguimos conectados. Dejar ir es una forma de aceptar una nueva realidad.

Por último, di ADIÓS y haz un BALANCE

Cerrar ciclos significará dejar ir las realidades que nos lastiman y siempre conducirán al dolor. Por lo tanto, es necesario permitirnos vivir esta tristeza y decir adiós a esta realidad que está a punto de desaparecer.

Crear un recuerdo de lo que ha pasado ayuda en estos casos.

Los ciclos no se cierran negándolos, ni dándoles la espalda, NO. Debemos revisar gradualmente cada experiencia vivida en este proceso. Identificar el inicio, los momentos más importantes y las emociones que sentimos.

Una vez hayamos pasado por todo esto, hacemos un BALANCE, evaluaremos las cosas positivas y las más difíciles que hemos tenido en este ciclo.

¿Qué hemos aprendido?

¿Cómo ha contribuido esto a nuestro crecimiento personal?

¿Cómo nos limitó todo esto?

Esta es la mejor manera de decir adiós.

Es el momento de continuar.

El objetivo principal es hacer las paces con nuestro pasado inmediato.

Tenemos que seguir adelante sin que esto nos afecte o invada nuestro presente.

Todo final también implica un nuevo comienzo. Este comienzo debe ser la fuente de nuestra atención e interés.

Cerrar ciclos es vital para nuestra salud mental. Si no lo hacemos nos sentiremos sofocados. Perdidos frente al futuro. Hay que decir adiós a lo que ya no es y recibir con los brazos abiertos nuevas experiencias positivas en nuestra vida.

Con amor,

Ely.

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